En una primera cata resulta fácil recurrir a valoraciones como «aromático» o «suave»; sin embargo, al contrastar dos tés una semana después, estos términos rara vez resultan útiles. Una ficha de cata no requiere complejidad, pero sí debe responder con claridad a qué se ha probado, cómo se ha preparado y qué diferencias se han observado.
Registre primero los parámetros y luego las percepciones
Anote el nombre del producto, el formato o lote, la fecha de apertura, la cantidad de té, el volumen y la temperatura del agua, el menaje empleado y la duración de cada infusión. En las catas para hostelería o tiendas, es preferible utilizar la misma agua y los mismos utensilios con todas las muestras. De lo contrario, las variaciones de menaje y tiempos complicarán determinar si las diferencias observadas proceden del propio té o de la preparación.
La evaluación puede estructurarse en cuatro fases: hoja seca, aroma, licor y hojas húmedas. En la hoja seca, describa el aspecto de las hebras o de los brotes y hojas; en el aroma, especifique los matices percibidos y su intensidad; en el licor, valore el cuerpo, la astringencia y el regusto; en las hojas húmedas, analice su estado tras la infusión. Si no domina el vocabulario técnico, una descripción clara como «entrada dulce y ligera astringencia al enfriarse» resulta más útil que una puntuación numérica genérica.
El registro tiene como fin definir el siguiente paso
En el uso doméstico, la anotación final puede limitarse a «dosificar menos cantidad la próxima vez»; en cafeterías conviene registrar si el perfil se mantiene al incorporar leche o hielo, y en el aprovisionamiento profesional es necesario separar la valoración organoléptica de la documentación técnica. Una ficha de cata no acredita el origen geográfico, los límites de residuos de plaguicidas ni la consistencia entre lotes. Una vez seleccionadas las muestras de interés, solicite a Jiang Rong Hao el etiquetado correspondiente a dicho lote y los informes de ensayos disponibles.
Si comparte los registros con su equipo, detalle el nombre del té, la fecha y los parámetros exactos de preparación; una anotación limitada a «está rico» impide que otra persona replique el proceso. Las notas de cata sirven para filtrar opciones, pero no deben presentarse como conclusiones de ensayos técnicos.
