Los formatos de 20 g, 70 g, 200 g, 400 g y 1 kg se presentan en la ficha de producto como una escala de menor a mayor. Lo que realmente determina la elección del peso es el tiempo necesario para consumirlo una vez abierto, y no qué cifra parece más rentable a primera vista.
El formato de 20 g es idóneo para una primera degustación o para ensayos breves de formulación. Los 70 g pueden bastar a un usuario doméstico para ajustar las infusiones durante un periodo determinado, o servir como punto de partida para que un establecimiento evalúe bebidas de forma preliminar. A partir de 200 g es necesario estimar el consumo previo: si una cafetería prepara 20 tazas al día utilizando 2 g de polvo de té por taza, el consumo teórico diario es de 40 g; se trata únicamente de un ejemplo de cálculo, ya que el consumo real debe determinarse pesando la propia receta. El formato de 1 kg exige, con mayor motivo, comprobar las condiciones de fraccionamiento, almacenamiento y el ritmo de reposición.
Calcular el precio unitario completo
El precio unitario de un mismo producto se calcula dividiendo el coste total recibido entre el contenido neto, teniendo en cuenta el transporte, el IVA o los aranceles, y las posibles mermas. No tome el precio del producto en dólares que figura en la web como el coste final entregado en Alemania, Francia o el Reino Unido. Tampoco resulta conveniente comparar variedades de té distintas o lotes diferentes atendiendo únicamente al precio por gramo.
El catálogo actual de Jiang Rong Hao presenta los niveles de peso descritos; no obstante, los formatos disponibles para cada producto concreto dependen de lo indicado en su página correspondiente en cada momento. Al realizar una compra, adjunte el enlace del producto, el peso objetivo, la cantidad, el país de entrega y la fecha deseada de recepción para obtener un presupuesto comparable.
En la distribución minorista es preciso examinar además el etiquetado individual, las dimensiones del embalaje exterior y la frecuencia de reposición; en hostelería, por su parte, debe pesarse el consumo real por consumición. Ambos contextos no pueden compartir una misma respuesta sobre qué resulta más rentable.
