Al recibir un paquete de té, no conviene fijarse de inmediato en reclamos como «té de primavera» o «árboles antiguos». Para consumidores domésticos, comercios minoristas e importadores europeos, el contenido neto, el lote y las fechas constituyen puntos de partida mucho más fáciles de verificar. Estos datos permiten corroborar que la mercancía recibida coincide con la acordada durante la solicitud de presupuesto.
Cotejo previo del contenido neto con la oferta
Compare las cifras del envase con las especificaciones de la ficha de producto y la cantidad del pedido. Los precios unitarios de muestras de 20 g, té a granel de 70 g, formatos de 200 g o capacidades mayores no pueden compararse de forma directa entre sí; en los discos de té prensado, revise además el peso nominal y la modalidad de empaquetado por separado. Si el embalaje exterior difiere de la información confirmada, tome fotografías como registro y consulte al proveedor, sin atribuir la diferencia a mermas por cuenta propia.
El lote como clave de trazabilidad
El número de lote, las fechas de producción o envasado y las condiciones de conservación deben registrarse junto con el nombre del producto. El aroma, el nivel de humedad y la cantidad disponible pueden variar entre distintos lotes, y una cata previa no garantiza las características del siguiente. Si se precisa un reaprovisionamiento continuado, anote el lote en sus registros de recepción para facilitar el seguimiento ante tiendas o clientes.
Consultas adicionales para pedidos europeos
Los idiomas del etiquetado, los ingredientes, el operador responsable, el país de origen u otros requisitos del lugar de destino no pueden determinarse únicamente a partir del envase en chino o de las fotografías del producto. Facilite al proveedor el país de entrega, los enlaces de los productos y la documentación requerida; el etiquetado definitivo, los ensayos, el inventario, los impuestos y el transporte se confirmarán según la normativa de destino y el pedido correspondiente.
